En este tiempo pueden cruzar centenares de ideas e irse por la puerta. De esas ideas puedo tomar algunas y en una conjunción te formaras tú.
Tu con tu figura, tu con tu cabello, tu con tu calidez.
30 minutos bastan para forman un escrito vacio, 30 minutos bastan para dejarnos en el hilo de una buena historia. Bastan para recordarte, son insuficientes para decirte cuanto te quiero.Bastan para almacenar tu imagen en mi memoria, no alcanzan para mantener en ella. 30 minutos son muchas cosas y en 30 minutos te escribo, durante 30 minutos te recuerdo, durante 30 minutos te amo, durante 30 minutos te extraño.









Solo me queda darte una sonrisa cada vez que te recuerdo, un hola y un adiós cuando te veo, una caricia en el hombro, un beso de saludo, una mirada perdida. Te ofrezco, sin que lo sepas, todo lo que mis sentidos desean; mi nariz añora respirar tu aroma dulce, mis manos sentir tus mejilla morenas, mis ojos quieren ver los tuyos por un segundo, mi oído adora tu voz, y mi boca, mi boca pecadora, desea la tuya, desea fundir tus labios con los míos en un dulce beso que explote en amor.Mi castigo de pecador por quererte, no es otro que desearte sin poder tenerte. Aun así me quedo con tus sonrisas vanas, tus risas corteses y tus saludos tiernos, pero tus caricias están lejos de ser para mi, tu mirada lejos de enfocarse en la mía. El deseo sigue aquí, simple deseo de poderte querer y que me quieras, deseo de tenerte a mi lado y que me des esos besos que añoro tanto.
El lobo le aúlla a su amor fallido, pero sigue intentando con insistencia, con pasión y con fuerza. Sigue soñando que podrá amarla, sigue soñando que podrá besarla. Pobre lobo que no deja de amar al amor imposible y se queda con la tristeza eterna de la falta de su princesa.
